Mirador

Fetitxisme clerical

Aquestes pàgines pertanyen al capítol “Fetitxismes, sacrilegis”, del llibre ‘Per la reixeta. Sol·licitació sexual en confessió davant la Inquisició de València (1651-1819)’, publicat per la Universitat de València l’any 2017, un estudi històric sobre els abusos sexuals dels confessors, delicte castigat pel Sant Ofici, la documentació del qual he emprat ací.

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Un bon exemple del que hem dit sobre la tremenda ignorància del propi cos ens els proporciona una denúncia contra fra Joaquim Llançol, franciscà, per part de sor Maria de l’Esperança, clarissa del convent de Nostra Senyora dels Àngels de Russafa, de l’any 1792. Conta la monja com, en trobar-se amb el ventre inflat i molèsties, demana consell al seu confessor, fra Joaquim: La sospecha era si el advertir el hinchazón en el vientre sería esto estar embarasada, pues estando en el siglo, un hombre ex abrupto, y sin poderlo ella evitar, la hizo ciertas acciones indecentes.

El confessor li explica que no, i que per a quedar-se prenyada había aquel hombre haver metido sus partes con las de dicha Religiosa, experimentando algún deleite, y comunicando agua el uno al otro, diciendo dicho Padre: —Aunque esto no se lo debía yo decir a Usted. Com que la malaltia no remet, el metge li recepta uns apòsits que li ha de posar una altra monja, però sor Maria, plena de vergonya, consulta altra volta fra Joaquim i li diu que el motivo de su pena en descubrirse a otra Religiosa era porque vería en aquella parte cabellos, y esto pensaba que era o cosa muy irregular o castigo de Dios, y también dixo a dicho Padre lo que la incomodaban los cabellos en aquella parte quando experimentaba el menstruo. Pensat i fet, fra Joaquim li diu que como allí tenía él tixeras, y condescendiendo la declarante por estar en la inteligencia que aquella operación hecha por dicho Padre sería cosa indiferente, permitió que el dicho Padre, sin lebantar nada la ropa de la cama, ni descubrir parte alguna de su cuerpo, la cortara los cabellos de aquella parte vergonzosa, pero advirtió esta misma Religiosa que el dicho Padre tocó con la mano las extremidades de aquella parte, y dixo cómo estaban hinchadas, y también tocó en medio, y dixo que aquello lo hacía para que no quedara ningún cabello cortado que diera pena, pasando después el pañuelo.

Un temps després hizo el dicho Padre por segunda vez la operación dicha, sin haver advertido en esta otra acción que la precisa para cortar dicha superfluidad, pero dixo el dicho Padre que si huviera tenido proporción de verlo lo huviera hecho mejor. Però no patim, perquè el religiós diu que no experimentava cap plaer fent això, sinó que él por su parte aún pensaba haver hecho un sacrificio.

Un autèntic malalt és fra Jaume Vaciero, franciscà. El seu voluminós expedient de sol·licitador ompli quatre lligalls sencers. En una espontània de l’any 1790 confessa, en primer lloc, tactos impuros con Lusinda Ochando, habitante de Almazora, estando en cama, con averle puesto cilicios y yervas prenzoras, con consentimiento de la misma, pues decía quería padecer; no le ví sus partes, pero se las toqué sobre la ropa... Asimismo, deviéndose medicar por el Cirujano, pedídome parecer si se quitaría el vello que tenía, que le servía de impedimento para las medicinas, le dije que siendo cosa necesaria lo devía hazer, y lo hizo, y para verificar si lo avía hecho lo quise ver, y lo quemó, pero esto sin decirle cosa alguna ni pensar en cosa mala.

També admet haver demanat en confessió a casats i casades si havien pecat en el matrimoni con actos contrarios sicut equs et mulus (com el cavall i el mul)... para poder hazer un cómputo prudente, las he preguntado digesen poco más o menos las veces que solían usar del Sacramento dicho.

Segona espontània: fra Jaume confessa que solia preguntar a algunas mugeres la positura en que tenían el acto conyugal, si retenían la simiente o la procuravan expeler con el ánimo de no quedar encinta, con el ánimo de saber quántos pecados avían cometido oponiéndose al fin del Santo Matrimonio... Así mismo he hecho mal de decir que se esquilasen en sus partes a 3, y a 2 más si se avían mirado y tenían los pechos abultados, y si se avían mirado lo restante sin necesidad.

En la tercera, el religiós relata com, en explicar en un sermó a Vila-real los abusos grandes que se suelen cometer en el Santo Matrimonio, algunes persones li demanaven detalls. Diu també que se las procuré explicar en términos generales, y no entendiéndolas, se venía al particular: si observaban debitus concubendi modos (les maneres lícites en la còpula), si effussio seminis fiebat voluntarie extra vas, ne sequeretur generatio filiorum (si ell voluntàriament ejaculava fora per no engendrar), si hacían juegos in partibus pudendis... y si pensavan en otros sugetos... A tres dige que se quitasen el bello, supuesta una necesidad que decían tener, aunque de esto no estoi seguro... A una la hize medir el pecho por ver si se le hincha con el cilicio.

I encara una quarta espontània, totes del mateix any 1790. Ara el monjo afegeix al seu afer amb Lucinda que, queixant-se ella de dolors a la mamella esquerra, por una pequeña abertura de la camisa la miré algunas veces para ver si era cosa natural o sobrenatural, y nada pude distinguir. Amb Tomasa Folc, de Vila-real, per tal d’encarregar-li els cilicis a mesura, en varias partes de su cuerpo... le pedí la medida, y se los hize, pero para las indecentes, aunque le dije en el Confesionario que me diese la medida, y se quitase el vello, nunca quise hacer algún cilicio, por reflexionar que no convenía. Carmela, també de Vila-real, li demana en confessió si podía quitarse o hazerse quitar por el marido el vello de sus partes secretas, por serle de impedimento para el iminente parto, le dije que lo hiciese. I a Agnès Ballester, que emprava cilicis, le dije en el Confesionario que se midiese los pechos, y observase... si se le hinchaban o le hazían mal las dichas penitencias, para impedírselas, y para quedar asegurado le hize traher la mida, la que luego quemé.

Convent de la mare de Déu dels Àngels de Russafa

Interrogada Lucinda, explica com fra Jaume en la confessió li deia palabras desonestas, preguntándole cosas indecentes, i també li demanava de algunas partes indecentes de su cuerpo, y cómo se decían dichas partes. Així mateix, li solia preguntar en confessió si tenía los pechos inchados o si el uno lo tenía más inchado que el otro, i malgrat que ella deia que los pechos nada le dolían, repitía la misma pregunta. No para el religiós fins que la mandó que en ir a casa descubriese los pechos y los enceñase a Tomasa Folc... la que se confesaba también con el dicho Padre... y la dicha Tomasa hizo relación al referido Padre Confesor que el un pecho estaba más inchado que el otro y más colorado. Estant ella malalta al llit, tres o quatres voltes fra Jaume le descubrió los pechos, i amb pretext de tractar-li una retenció d’orina, por encima la ropa apretó sus partes, i per facilitar el tractament, mandó a la declarante se cortase los cabellos de sus partes... se lo había también mandado a... Tomasa Folc, confesada suya, con el pretexto de hacerle un cilicio para aquel lugar, pidiéndole para esto la medida.

En la ratificació, Lucinda afegeix que, quan fra Jaume li havia manat depilar-se el pubis, li havia dit també que pusiese los tales cabellos en un papel y se los guardase a él... la Declarante se los entregó a dicho Padre, que conserva especie que este desenbolvió el papel y los miró, pero que le dixo el Padre Confesor los quemase ella misma, que la declarante vio se los ponía baxo la almoada de la cama, pero que la declarante después no los encontró.

El mateix havia fet, diu Lucinda, amb Tomasa, a qui mandó también guardase dichos cabellos, y que esto se lo mandó en el confesonario, añadiéndole que se los llebase al convento, pero no pidiéndoselos dicho Padre, no se los entregó, se los volvió a casa y ella misma los quemó.

Declara a continuació Agnès Ballester; fra Jaume li havia manat en la confessió que se midiese los pechos y que le tragese la medida de ellos... a puras importunaciones de dicho confesor, le trajo la medida de sus pechos. Segueix Manela Benlloc, també de Vila-real, que declara que el monjo era impertinente en preguntarle muchas sutilezas tocantes al uso del Matrimonio, pues le preguntava que si avía usado del Matrimonio con su marido, quanto tiempo avía gastado en dicho uso, y si avía tenido más gusto de usar de su marido por delante o por detrás, bien que por la parte natural, y otras impertinencias.

Tomasa Folc declara que en fra Jaume la mandó en el acto de la confesión que para más mortificación se avía de quitar el vello de dichas sus partes secretas, esto le pareció a la declarante que era una cosa muy fea, se encomendó a un santo crucifixo que tenía en su quarto y a una imagen de Nuestra Señora y efectivamente se los cortó porque le parecía que avía de estar obediente al Confesor, y puestos en un papel embueltos se los llevó en otra confesión siguiente, porque assí se lo avía mandado, y aviéndole dicho el referido confesor si se los trahía, le respondió la declarante que sí señor, y entonces dicho confessor le mandó que se los bolviese a casa, y la declarante muy contenta se los bolvió y los quemó.

En una segona compareixença, Tomasa afegeix que en diverses confessions el religiós li demanava de qué modo usava del matrimonio en los maridos que tuvo, y en quántos actos conjugales avía tenido en esta vida, y de qué modo tenían la situación, y cómo la empezavan, y si a vezes la muger estava encima, y si duravan mucho tiempo dichos actos conjugales, y otras cosas más feas, de modo que la confesada le llegó a dezir que se dejase de dezir semejantes cosas en la confesión.

Al quart lligall del procés trobem una altra denúncia, del 1816, de Josepa Mira, que diu que, a Ontinyent, fra Jaume li demanava sobre el uso del matrimonio quando era casada, situación de la declarante y su marido, tocamientos impuros y poluciones antecedentes y subsiguientes al uso del matrimonio, sobre... los hombres con quienes havía tenido conversaciones impuras. També enumera dues amigues seues a qui els ha passat el mateix amb el confessor. L’any següent Josepa repeteix la denúncia contra fra Jaume, que, diu, li havia demanat en confessió que quántas veces havía mi marido usado conmigo el matrimonio la primera noche, si la primera vez que usó del matrimonio me havía echo mal o daño, si duraba mucho tiempo el gusto, si la naturaleza de su marido en el uso del matrimonio la colocaba muy adentro de la suia. De qué enfermedad havía muerto su marido, si havía sido de mal venéreo, si se le havía pegado este mal, si le havía resultado algún grano en la naturaleza, que se lo digiera, que él le daría medecina para curarla.

Encara fa una tercera denúncia, gairebé amb les mateixes paraules; hi afegeix que fra Jaume li demanava que quando su marido tenía tocamientos impuros con la que declara, quántos dedos le metía dentro de sus partes indecentes.

I el cas de fetitxisme clàssic de mossèn Lluís Caresa, prevere denunciat l’any 1819 per sor Maria dels Dolors de Sant Antoni, monja agustina del convent de Sant Gregori de València. Sempre al confessionari, entre barias palabras obsenas mossèn Caresa havia fet a sor Maria, diu ella, aquesta declaració:

Querida mía, quisiera poderte sacar del convento y tenerte por ama en mi casa y acostarme contigo y recrearme en tus tetas y allí te daría mil besos y mil abrazos, qué gusto tendría yo de tenerte en mis brazos, cómo me desaogaría lo que tan oprimido tengo; querida mía, no puedo sufrir más mi naturalesa, quisiera poder qitar la regita para juntar las naturalesas; y sin duda nenguna, si biera podia aserlo, se viera efectuado el acto de la fornicación; tanbién me pidió un poco de bello para unírselo con el suyo, ya que no podía alcansar otra cosa.

Per la reixeta
Albert Toldrà i Vilardell

PUV. Publicacions de la Universitat de València

 

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